jueves, 13 de marzo de 2014
Todos los relojes se paran.
Todo se acaba, al final todo se agota, se pierde. La vida se va sigilosamente, se nos escapa de las manos, se nos va el tiempo, se nos va la vida sin darnos cuenta nos apagamos, nuestra alma se pierde y nuestras ganas desaparecen. Nuestras vidas son como un reloj que funciona y funciona aunque realmente nadie lo tome en cuenta hasta que al final se para, un día sus agujas dejan de moverse pero el tiempo sigue, no para. Sería fácil decir que a un reloj se le cambian las pilas y vuelve a funcionar, pero es que hay relojes que por muchas pilas que les pongas no funcionan.
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