sábado, 3 de agosto de 2013

Sonreír.

Que difícil es sonreír cuando no hay motivos, ¿eh? cuando todo se hace cuesta arriba, cuando no hay nada por lo que seguir, es difícil pero no imposible, tienes que buscar algo a lo que agarrarte algo en lo que confiar o algo por lo que luchar. Todos tenemos algo por lo que luchar, nuestra propia vida, luchar por la gente que nos quiere, luchar por nosotros mismos porque aunque no haya motivos a veces sonreír viene bien, acabas sintiendo esa sonrisa por dentro, solo tienes que proponerte ser feliz y podrás serlo, cuando empiezas a aceptar lo que tienes y aprendes a valorarlo las cosas cambian, la vida se ve distinta y las sonrisas salen solas.

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